27.4.17

PORTUGAL #Aveiro #Óbidos

Después de ver Oporto en 48 horas, ponemos rumbo a Lisboa, donde pasaremos otras dos noches, pero para hacer que el día de viaje sea más entretenido, decidimos parar en dos pueblos preciosos entre las dos ciudades.

MIÉRCOLES 19

13:00. Llegada a Aveiro. Como ya sabéis, no nos gusta madrugar, y mucho menos estando de vacaciones. Así que llegamos a Aveiro a medio día, aparcamos en el centro - dato importante, en Portugal se pasan tres pueblos con las zonas de pago a la hora de aparcar, tanto que durante los dos días de Oporto dejamos el coche en un parking, que al final, sale más barato y es mucho más cómodo (en la calle hay que estar cambiando el ticket cada dos horas) -.

Lo primero que hicimos fue dar una vuelta por la plaza del centro, donde hay un embarcadero con barquitos muy parecidos a las góndolas. Se puede pasear en ellos, ya que hay un canal que cruza la ciudad. 



Caminamos siguiendo el canal, sin tener ni idea de a dónde íbamos, y como siempre, hace falta perderse para encontrarse, o en nuestro caso, para encontrar lugares geniales. 


Seguimos paseando y llegamos a un edificio de cristal, bastante grande, en mitad de una calle. Era el mercado, donde se vende el pescado fresco cada día, y dentro en la planta de arriba tiene un restaurante, al que no pudimos ir, pero estoy segura de que además de las vistas que tiene que tener, se come genial. 

14:00. En vez de eso, nos sentamos en una terraza al lado - no es por dar envidia, pero nos hizo un tiempo espectacular -. Y aquí mi recomendación de la semana: las tablas de quesos. Tienen millones de tablas de quesos en prácticamente todos los restaurantes y bares, y son una maravilla. Y bueno, yo que adoro el queso, he sido feliz. Muy feliz.
Después de comer, buscamos el siguiente pueblo y pusimos rumbo a Óbidos.
(*) Antes os dejo una última foto de Aveiro, porque no sabéis lo que me cuesta seleccionar cuatro o cinco, cada rincón y cada fotografía es digna de ser enseñada y admirada.


16:00. Llegada a Óbidos. Y aquí el descubrimiento del día. No sabéis la belleza y el encanto que existe en cada rincón de este pueblo. Rodeado por una muralla enorme y con unos campanarios blancos como la nieve asomando por encima, Óbidos hizo que nos enamorásemos.


Lo primero que vimos al llegar fue la calle principal, plagada de turistas. En Óbidos todas las casas son blancas y en sus fachadas, en la parte más baja, tienen una franja azul o amarilla. Como todo lo que hemos visto hasta ahora, también está cubierto de flores. Los suelos son de piedra y si se caracteriza por algo, es por la cantidad de cuestas que hay que subir y bajar, pero aún así, ojalá algún día podamos volver.


Seguimos paseando, y subimos a la muralla. Como no queríamos perder el tiempo en encontrar el camino, subimos campo a través. Y encontramos esto.
Desde la muralla se ve todo el pueblo, y a través de este arco, todos los campos que lo rodean. 


18:30. Ponemos rumbo a Lisboa, pero nuestra estancia allí, ya la leeréis más adelante. 

Si hacéis un viaje como el nuestro, recorriendo varias ciudades, os recomendamos que busquéis sitios que visitar en el trayecto. Convertir un día de coche en un día como este que os acabo de enseñar os va a hacer disfrutar muchísimo más del viaje, conocer mejor el país en el que estáis y divertiros descubriendo todos esos rincones junto a la compañía que habéis elegido para viajar.

Para terminar os dejo una foto de Óbidos, en la puerta del restaurante bar "PRETENSIOSO".



Con muchísimo amor y muchas ganas de seguir contandoos más,
A.

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